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Aliviar la incertidumbre con una galleta Muuu: un relato desde mi refugio de Pausa Situada

En este momento estoy sentada en lo que llamo "mi refugio" de Pausa Situada, un lugar en el que poco a poco he ido creando afectos; un rincón que me gusta habitar, en el que puedo respirar profundo, estar tranquila y ser completamente yo misma. Sin embargo, debo confesar que en esta nueva etapa de mi vida me siento un poco abrumada por todo lo que implica sostener un proyecto creativo de manera independiente: no se trata solo del corazón que le pones a los productos o servicios, sino de enfrentarse al marketing. Eso riñe un poco con mi personalidad, pues no me considero alguien muy sociable. Aún así, decidí dar el paso porque este viaje creativo me hace sentir realizada, completa y llena de satisfacción. Es una búsqueda que trasciende lo económico y me ubica en un plano de bienestar. Conciliar la felicidad de un lugar propio con la exigencia de los rendimientos financieros es un aprendizaje en el que estoy en ciernes. Precisamente por eso, me atrevo a escribir estas líneas de...

Aliviar la incertidumbre con una galleta Muuu: un relato desde mi refugio de Pausa Situada


En este momento estoy sentada en lo que llamo "mi refugio" de Pausa Situada, un lugar en el que poco a poco he ido creando afectos; un rincón que me gusta habitar, en el que puedo respirar profundo, estar tranquila y ser completamente yo misma.

Sin embargo, debo confesar que en esta nueva etapa de mi vida me siento un poco abrumada por todo lo que implica sostener un proyecto creativo de manera independiente: no se trata solo del corazón que le pones a los productos o servicios, sino de enfrentarse al marketing. Eso riñe un poco con mi personalidad, pues no me considero alguien muy sociable. Aún así, decidí dar el paso porque este viaje creativo me hace sentir realizada, completa y llena de satisfacción. Es una búsqueda que trasciende lo económico y me ubica en un plano de bienestar.

Conciliar la felicidad de un lugar propio con la exigencia de los rendimientos financieros es un aprendizaje en el que estoy en ciernes. Precisamente por eso, me atrevo a escribir estas líneas desprovistas de referentes teóricos; quiero que este texto sea un ejercicio catártico y sincero en medio de tantas emociones que me han cruzado estos días. No me interesa simplemente "cumplir el compromiso" de publicar cada viernes; prefiero hablar desde el corazón sobre las cosas que me inquietan. Quien decida quedarse a leer, sabrá desde el inicio el sentido de esta composición: hoy escribo desde el puro sentir con la esperanza de que, tal vez, alguien al otro lado de la pantalla se identifique con aspectos que menciono en este escrito.

Gestionar la incertidumbre

[Escuchando Hotel California de Eagles] Últimamente he llegado a pensar que iniciar un proyecto independiente requiere de una dosis inmensa de fe, ya sea en uno mismo o en un ser superior; otras personas se referirán a convicción, confianza o perseverancia. Definitivamente se necesita aprender a gestionar la incertidumbre y, en mi caso, incorporar algunas enseñanzas budistas me ayuda a guardar la calma cuando el panorama es difuso.

[Escuchando Sacrifice de Elton John] En mi proyecto Pausa Situada, siento una profunda realización porque aquí convergen todas mis facetas: mi lado como investigadora de lo ambiental y del territorio, y mi entusiasmo por el arte plasmado en los separadores de páginas que elaboro con diferentes técnicas manuales. Este proyecto me permite expresarme a través de las letras del blog y de los videos que grabo contemplando el espacio público. Es como haber creado un pequeño mundo en el que me encanta habitar, pero que a la vez me conecta con el entorno de la forma más genuina que conozco.

El verdadero reto en esta manera de sentirme plena, ha sido la monetización. A veces surgen comentarios de personas cercanas que con cariño o preocupación dicen: "trabajando siempre por amor al arte" o "te hace falta ambición". Sin embargo, sigo creyendo que el trabajo debe ser una fuente de disfrute y no solo un medio para acumular dinero. Para mí, el quehacer diario debe expandir el espíritu. Tal vez por pensar así me llaman idealista.

Mudar de entornos: De la academia a la búsqueda propia

[Escuchando One of Us de Joan Osborne] Hasta el año pasado fui profesora catedrática en la universidad. Tenía dos cátedras en la noche y una en el día. Ser docente es un rol que admiro profundamente, pero que a mí personalmente me costó asumir debido a las grandes transformaciones actuales: las nuevas pedagogías, la didáctica y el reto constante de mantener cautivados a los estudiantes.

Disfrutaba enormemente dar una clase magistral estructurada, brindar asesorías personalizadas y ver las exposiciones de los estudiantes realmente comprometidos; esa participación activa da una satisfacción inmensa. Sin embargo, admito que me resultaba complejo y retador integrar las nuevas dinámicas basadas exclusivamente en el juego para hacer entretenidas las sesiones, pues mi inclinación natural va más hacia el rigor teórico y el compromiso con los autores. Por ello, guardo un respeto enorme hacia los docentes que tienen la capacidad de adaptarse con fluidez a estas herramientas modernas; en mi caso, aceptar ese ritmo es un desafío personal.

Trabajo y felicidad

En mis experiencias previas, recuerdo con especial felicidad mi época como joven investigadora. Sentía que me pagaban por hacer exactamente lo que amaba. No obstante, en nuestro contexto actual, los espacios para dedicarse de tiempo completo y exclusivo a la investigación, suelen ser temporales o limitados, pues la mayoría de las plazas estables se orientan hacia la docencia.

Cuando a uno le apasiona un trabajo, el entusiasmo se nota en los ojos y las barreras se vuelven secundarias. Hay un dicho muy popular que afirma: "no hay que hacer lo que uno ama, sino amar lo que uno hace". Aunque entiendo que es una frase que puede traer consuelo cuando la realidad obliga a ceder y a trabajar en lo que toque para sobrevivir, en el fondo no la comparto del todo.

[Escuchando Killing Me Softly With His Song de Fugees] Me interesan aquellos proyectos que nutren mi ser. Sobre todo porque no encajo en una sola etiqueta y disfruto explorar múltiples facetas que, aunque parezcan inconexas en la superficie, para mí tienen todo el sentido porque alimentan el alma en este viaje terrenal. Cada quien resuelve su felicidad como sabe, puede y quiere. En mi caso, busco que mi trabajo diario coincida con esa realización, pues es aquello en lo que invertimos la mayor parte de nuestro tiempo. No obstante, el hecho de sostener gastos mensuales como pagar un arriendo, servicios públicos, alimentación, entre otros, exige ingresos estables que usualmente demandan empleos de tiempo completo. A veces parece que la vida nos obliga a elegir entre la estabilidad económica o el impulso creativo. ¿Será posible hacer que ambas realidades convivan en armonía?

La paradoja del tiempo y la energía

Hubo una época en la que trabajé para una empresa consultora con una remuneración excelente, pero la desconexión interna que sentía era enorme. Desde el amanecer contaba las horas para que el día terminara, viviendo solo para que llegara el fin de semana. No quisiera volver a ello; prefiero la búsqueda de la felicidad en lo que hago.

En otro momento fui recuentista en un censo y la labor operativa me resultaba agradable, pero las extensas jornadas —que a veces incluían los sábados— consumían en gran parte mi energía. La idea que rondaba mi mente de tener un trabajo operativo para generar ingresos y dejar la creatividad para las noches o los fines de semana, no me funcionó. Al llegar extenuada a casa solo quería descansar; el domingo se convertía en un día para tomar un respiro de las actividades laborales de la semana, dejando los proyectos creativos en el olvido.

El nacimiento de un espacio propio

Esta búsqueda artística comenzó a tejerse hace dos años, cuando entré al laboratorio de artes visuales de la Secretaría de Cultura de Pereira. Dejarme cautivar por el arte me trajo directo hasta este local en Fiducentro.

A veces en el entorno resuenan dudas: ¿Por qué no ejercer la carrera de forma tradicional? ¿Por qué no enfocarse en conseguir una plaza docente para aprovechar el Doctorado?  

Intentar moldear una alternativa que unifique todas mis facetas se siente a veces como "caer en un vacío infinito", una frase hermosa y profunda que escuché de un estudiante de mi madre cuando manifestaba su frustración. No me veo dedicándome a una sola cosa; necesito la escritura, la investigación, los separadores de páginas, los registros audiovisuales en las plazas de la ciudad y seguir en mis clases de arte. 

La fe y la cotidianidad en el local

[Escuchando Wind of Change de Scorpions] Frente a la ausencia de un sueldo fijo, he llegado a pensar por estos días que la fe es necesaria para sortear los meandros de la incertidumbre. Es la confianza en las posibilidades que podrían surgir. No me gusta mucho la palabra fe pero es exactamente lo que por estos días he estado considerando al atravesar esta nueva etapa. En ese orden de ideas, tengo la esperanza de que el proyecto va a ser viable económicamente. ¿Cuándo? Estoy en ello. A veces me pregunto si esta esperanza es solo un mecanismo para mantener vivo el ánimo, o si tarde o temprano la realidad me empujará de vuelta a lo viejo conocido.

Llevo quince días habitando este local. Hasta ahora, mis primeros clientes han sido mi compañero de vida y mi madre. Me causó mucha gracia recordar a una compañera de las clases de emprendimiento que decía con orgullo que su mejor clienta era su mamá; hoy entiendo perfectamente a qué se refería.

Ayer preparé con mucha ilusión un taller sobre Paisaje Urbano que inicia desde el parque Olaya Herrera, pasando por el parque La Libertad, la plaza de Bolívar y finalizando en el parque El Lago. Hasta ahora nadie se ha inscrito. Al escribir esto, no pude evitar sonreír y comerme la última galleta Muuu que me quedaba sobre la mesa, buscando una pequeña dosis de dulce para aliviar la incertidumbre.

[Escuchando Don't Dream It's Over de Crowded House] ¿Estaré persiguiendo una utopía? El tiempo lo dirá. Hoy recibí la visita de mis padres y mi hermano, quienes vinieron a conocer el refugio. Nos reíamos juntos al darnos cuenta de que apenas estoy aprendiendo cómo vender mis separadores de páginas; no tengo grandes destrezas comerciales, así que por ahora los coloco en la vitrina y espero. Poco a poco voy descubriendo detalles: por ejemplo, noto que la iluminación es clave para resaltar el contenido de la vitrina, así que he puesto una pequeña lámpara allí. Solo la utilizo para esa zona, pues me interesa que el resto del local conserve la luz natural durante el día. Voy aprendiendo sobre la marcha.

El entorno del refugio

Elegí este local en Fiducentro porque estamos justo frente a la Gobernación de Risaralda, rodeados de oficinas de abogados y del aroma del Café Don José, donde se reúnen tantas personas. Pensé que el flujo de transeúntes en la zona sería ideal tanto para las asesorías territoriales como para vender mis separadores.

Pero lo que más agradezco de este lugar son tres cosas. Primero, la hermosa vista al cerro El Mirador desde la puerta de vidrio del local; el cerro se ha convertido en mi fuente diaria de inspiración. Segundo, la cercanía al Parque Olaya Herrera para mis pausas situadas y, tercero, la admirable constancia de un señor que atiende su chaza [puesto] de dulces justo en el andén de la carrera 13, en la entrada de la Gobernación.

Desde muy temprano lo veo allí: su pantalón planchado, su camisa de cuello, sus zapatillas limpias. Admiro su perseverancia. Hay días en que casi nadie se acerca a comprarle, pero él permanece junto a las escalas de la gobernación con su puesto, hasta las 4 pm o un poco antes, que se lo lleva. En otras jornadas el movimiento mejora en el transcurso de la mañana y parte de la tarde; la gente llega no solo por un dulce, sino a saludarlo y a conversar. Hoy, tras un fuerte aguacero de más de cuarenta minutos, vi cómo cubrió su chaza con un plástico y esperó pacientemente bajo la estructura del edificio. Apenas escampó, volvió a acomodar su silla en el andén con total tranquilidad. Verlo allí es una lección sobre habitar la incertidumbre con dignidad.

Autenticidad y futuro

Pereira es reconocida por ser una ciudad comercial. Sé perfectamente que los productos de consumo masivo o la intermediación son los que dinamizan en gran medida el flujo de dinero. Lo mío, en cambio, son piezas hechas a mano que responden a un tiempo completamente distinto, un ritmo lento.

[Escuchando I Just Called To Say I Love You de Stevie Wonder] Siempre he creído firmemente en el valor del trueque, el voluntariado y el apoyo mutuo. Sin embargo, ahora que busco que este proyecto sea mi sustento, me enfrento al reto de lograrlo económicamente. 

Cuando ofreces un servicio independiente, sueñas con que las personas conecten con tu propuesta, pero la idea de hacer una promoción invasiva o un "puerta a puerta" me abruma. Yo solo quisiera sumergirme en el proceso creativo. A veces me pregunto si soy inmadura por pretender vivir haciendo lo que me apasiona. Algunos eligen buscar horizontes fuera del país para mejorar sus ingresos; yo elijo quedarme aquí. Mi meta no es acumular grandes fortunas, sino generar lo necesario para cubrir mis cuentas viviendo bajo mis propios términos de tranquilidad.

A veces me asalta la tentación de instalar un negocio más convencional, como una papelería que llame la atención y atraiga público; así verían los separadores de páginas y se darían cuenta de que también doy asesorías, pero recapacito de inmediato: atender un mostrador y sacar copias sólo para atraer personas, absorbería todo mi tiempo... ¿y dónde quedaría mi verdadero proyecto?

Afortunadamente, el panorama actual me otorga un margen de tiempo; cuento con los recursos para sostener mi búsqueda con calma un tiempo más. Aún no llega el momento de claudicar. Mientras tanto, elijo seguir habitando y construyendo este refugio en el centro de Pereira. Ya les iré contando cómo va transcurriendo este camino.

Al leer estas líneas... ¿alguna vez te has sentido en una encrucijada similar entre la estabilidad y tus verdaderos anhelos? ¿Cómo ha sido tu experiencia? Te invito a que me dejes tus comentarios y apreciaciones en el correo pausasituada@gmail.com

Gracias por leer, por tu tiempo y por estar aquí.








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